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La maroma del gato
Dra Irene Joyce Blank
Adaptada para mascotanet por MVZ Cecilia Vignau
La vieja superstición de que el gato tiene nueve vidas,
originalmente viene de Egipto, ya que el gato se representaba con
el número nueve y se creía que después de nueve
vidas como animal, en su próxima encarnación alcanzaría
la meta sublime de ser un hombre. En Europa, en la época
en que se perseguía a los gatos, algunos de sus enemigos
los arrojaban desde lugares altos como son las torres de las iglesias,
azoteas y puentes con la idea de que el gato muriera aplastado,
pero sorpresivamente para estos victimarios, el gato lograba caer
de patas y marcharse a un lugar seguro; por lo cual, llegaron a
la conclusión de que era el diablo el que los ayudaba a sobrevivir
de una muerte tan segura o que en ese momento no se trataba de un
gato, sino de un demonio o bruja en forma de gato. De ahí
viene la idea de las siete o nueve vidas del gato.
Existe el reporte de diversos casos de gatos que accidentalmente,
o por haber sido arrojados desde grandes alturas no se encontraron
lesiones a pesar de la enorme distancia entre el gato y el suelo,
en contraste con esto, se sabe de gatos que cayeron por ejemplo
desde un escritorio y se habían fracturado el fémur.
La razón para esto está dada en cuanto a que en el
primer caso, si el gato puede dar suficientes vueltas en el aire
llamarémosle "la maroma del gato"-, entonces
logrará caer de pie, pero si al dar esta vuelta, no puede
enderezarse a tiempo, entonces caerá directamente sobre la
pelvis o la parte superior del fémur -hueso que da base a
la pierna o miembro posterior-, y es por eso que, cuando un gato
ha sufrido una caída, es en estos huesos donde se encuentran
con más frecuencia las fracturas.
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