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| CABALLOS/A
VER, LA PATITA ¡DE CABALLO! |
A ver, la patita ¡de caballo!
(Cuarta y última parte)
Una vez retiradas las herraduras se recomienda
que el herrero examine el desgaste para corregir algún problema.
Entonces se prepara el casco retirando el exceso de crecimiento.
Uno de los aspectos fundamentales en el herraje
de un caballo es ajustar la herradura al casco y no a la inversa.
Para aplicar la nueva herradura lo primero que debe hacer el herrero
es modificar la justura de la herradura para ajustarla al tamaño
del caso. Para orientarse en este proceso toma como referencia la
línea blanca del casco y la punta de la ranilla.
La herradura también debe ajustarse a los
callos para que ajuste al largo adecuado para lo cual se cortan
con un cincel. Se dice que una herradura estará adaptada
al casco cuando las ramas son 1.5 mm más anchas que el casco.
Los callos sobresalen 6mm, y las lumbres del casco y las lumbres
de la herradura coinciden.
Una vez centrada y adaptada la herradura es clavada
por el herrero. El clavo se deberá adaptar al tipo de herradura,
la función del caballo y el espesor de la uña, por
lo que clavos demasiado cortos pueden dejar flojas las herraduras
y los clavos muy largos y anchos pueden lesionar al casco.
La introducción de los clavos es mediante
golpes ligeros sesgados para que se mantengan paralelos a las fibras
y un golpe seco al final para que la punta sobresalga de la muralla
del casco. Se ponen empezando por los clavos de las cuartas partes
y los demás se alternan hasta llegar a la lumbre. Por último
se liman las roblas con la escofina para eliminar las partes ásperas.
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