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| CABALLOS/HABIA
UNA VEZ UN CABALLO Y UN HOMBRE |
Había una vez un caballo y un hombre
MVZ Cecilia Vignau Ruiz
Érase
una vez dos personajes: el caballo y el hombre. Estos personajes
se han acompañado desde tiempos inmemoriales, prácticamente
a partir del momento en que el hombre apareció como ser racional.
Quedan aún recuerdos del comienzo de esta tan intensa y larga
relación: en los registros pictográficos más
antiguos, los caballos aparecen junto con otros animales como mamuts,
osos y uros, todos ellos muy apreciados por su carne. O sea, el
hombre se los comía a todos.
El ancestro de nuestro caballo solía llamarse entonces hyracotherium
nombre de origen griego que significa cerdo, el ancestro
del más antiguo del caballo, durante su evolución
pasó de 30 centímetros de altura hasta 75 centímetros,
su desplazamiento se hizo más veloz, y algunos de sus dedos
formaron un casco rudimentario.
Llegamos así a uno de los momentos más difíciles
en la vida del caballo: por su incapacidad para adaptarse a los
cambios climáticos el hyracotherium desapareció
hace 40 millones de años aproximadamente y fue sucedido por
el orohypus y el epihippus, animales con una estructura
ósea muy similar a la del hyracotherium pero con mejor
dentadura porque las piezas dentales estaban recubiertas con esmalte.
Además, su largo cuello y fuertes quijadas les permitieron
alcanzar el alimento más allá de la capa vegetal del
suelo, que empezaba a desaparecer.
Continuó la evolución de ese ser, el Eqqus caballus,
que alcanzó la estatura de un burro, tenía ya uñas,
sin dedos laterales y una quijada y dientes iguales a los del caballo
actual y llegó a medir 130 cm de altura. Por aquel entonces
apareció el Hommo sapiens y desde entonces este romance
no ha sido interrumpido.
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