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| CABALLOS/CONFIEN
EN ESTA RAZA |
Confíen en esta raza porque va a ser la más importante
del mundo y es mexicana.
Entrevista a Manuel Herrera Coronado
Jimena Camacho Torres
Ver
a un caballo galopar es mágico. Es imposible no caer rendido
ante la belleza, la elegancia de su fuerza. Músculos perfectos,
velocidad ligera. Por ejemplo, ver a Tenango, caballo prieto golondrino
o a Tlalpuente, un colorado que en el momento de ser soltado inclina
la cabeza como diciendo gracias o al Bailaor, vestido todo de pelo
blanco que hace honor a su nombre y ejecuta unos pasos envidia de
cualquiera por su gracia; verlos a ellos con un bosque y pájaros
de fondo no se puede olvidar. Tampoco que son, los dos primeros,
caballos Azteca, raza criada por Don Manuel Herrera, Manolito,
y Don Antonio Ariza, Presidente durante muchos años de la
Casa Pedro Domecq.
En la Alta Escuela Mexicana de Jinetes Domecq, conversamos con
Manolito, su Director Ecuestre. Andaluz de origen y de acento al
hablar, radicado en nuestro país hace 33 años, vino,
ese era el plan, para quedarse sólo seis meses. Pero me atrapó
una mexicana - dice Manolito- y ahora voy a mi tierra de
vacaciones. Aquí tengo todo, mis hijos, los caballos, amigos,
todo.
CABALLO HERMOSO, CABALLO NOBLE, CABALLO FUERTE
En 1519 pisaron suelo mexicano por primera vez los caballos. Once
machos, cinco yeguas y un potro llegaron a las costas de Tabasco
en naves especiales de Hernán Cortés. De entonces
a la fecha México se convirtió en el país que
más caballos tiene, a decir de Don Manolo, que tiene en su
escritorio una estatuilla equina de plata. No hay casi espacios
en blanco sobre las paredes tapizadas por retratos de caballos con
o sin jinete, de ferias nacionales o internacionales, de él
mismo, hace un par de décadas, con sus caballos favoritos.

Don Manolo llegó en 1969 a México a solicitud de
su amigo de toda la vida y coterráneo, Antonio Ariza. Ambos
compartieron entonces un sueño: crear una raza mexicana de
caballos, la raza Azteca. Con ayuda de genetistas, médicos
veterinarios y apoyados en su amor por los equinos, analizaron varias
alternativas: el caballo español, árabe, inglés,
cuarto de milla. Escogieron cruzar al caballo cuarto de milla
con el caballo español. "El caballo Azteca,
tiene la belleza y nobleza del caballo español y la fuerza
y también nobleza del cuarto de milla. Es un caballo versátil,
sirve para el rejoneo, para el trabajo, para lo que sea". Y
en ese lo que sea está incluida la charrería. Don
Antonio y Manolo conscientes de la estatura promedio de los charros
cuidaron que la altura a la cruz del caballo mexicano no rebase
el metro con sesenta centímetros.
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